Mineral de la Reforma, Hidalgo.- Como resultado de los avances científicos, la integración de robótica, realidad virtual e Inteligencia Artificial (IA) en el tratamiento de pacientes con alteraciones motrices y neurológicas se ha vuelto una práctica cada vez más presente. Bajo esa línea, Omar Arturo Domínguez Ramírez, profesor investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), encabeza un modelo de innovación aplicada orientado al apoyo del diagnóstico y la neurorrehabilitación.
Dichas plataformas buscan reunir información del cuerpo para modificar, en tiempo real, las condiciones de un sistema robótico. El docente Garza explicó que para ello se utilizan sensores que registran la actividad muscular, la fuerza con la que un individuo interactúa con un objeto, así como la actividad ocular y cerebral, con el propósito de conocer su nivel de respuesta durante la realización de una tarea específica.
Una parte esencial de esta propuesta son los dispositivos hápticos, instrumentos que permiten a los usuarios tener una sensación física al entrar en contacto con un objeto virtual. “Nosotros podemos recrear texturas, formas, sensaciones artificiales y estimularlas mediante la vista y el oído, así la realidad virtual se convierte en un entorno para entrenar y evaluar movimientos y capacidades”, agregó Domínguez Ramírez.
Asimismo, esta iniciativa evalúa la concentración y el nivel de esfuerzo de niñas y niños, quienes en un escenario virtual similar al de un videojuego deben localizar determinados objetivos mientras enfrentan distractores. Los datos arrojados resultan útiles para analizar indicadores que contribuyen a una detección más temprana del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
El también académico del Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería (ICBI) resaltó que la intervención oportuna es relevante, pues la falta de concentración repercute en el aprendizaje y en algunos casos propicia bajo desempeño e incluso, deserción escolar, por lo que contar con mecanismos de valoración representa una oportunidad preventiva.
Finalmente, Omar Domínguez señaló que el desarrollo tecnológico debe ser entendido como un aliado y no como un sustituto del ser humano. “Las nuevas inteligencias pueden hacer muchas cosas, pero el médico, sus emociones y la parte humana son irremplazables. El reto que tenemos como investigadores, y el desafío que enfrentan las universidades, es utilizar la ciencia y la tecnología al servicio de la sociedad y convertirlas en alternativas capaces de dar solución a las problemáticas actuales”, concluyó.













