Arturo Moreno Baños
El Tlacuilo
La obra de un pensador no se circunscribe a lo que llamamos formalmente libros, sino que incluye artículos, correspondencia, apuntes, etc. En el caso de Marx, es curioso que buena parte de sus cartas y textos periodísticos manifiesten ideas contrarias a lo que aparecía en sus libros (felizmente ahora se pueden revisar su “material no formal” y corroborar cada idea contradictoria, hecho que no gustará a los marxistas ortodoxos o a los revolucionarios de salón, como tampoco les gustará recordar el racismo de Marx expuesto en una carta a Engels el 2 de diciembre de 1854.
Un caso particular es su opinión de México y Perú, países a los que consideraba poco menos que no aculturados o semisalvajes, en la línea hegeliana balbuceante de considerar a América como un receptáculo para la población sobrante de Europa. En el caso de México –y cuando Estados Unidos le había arrebatado la mitad de su territorio– se manifiesta a favor de la nación invasora y justifica el robo y la expoliación.
En una carta a Engels, donde considera a los yanquis como seres de “elevado sentimiento de independencia y del valor individual” superiores incluso a los anglosajones, dice lo siguiente: “Los españoles son ya seres degenerados.
Pero es que el mexicano es un español degenerado. Todos los vicios de los españoles –grandilocuencia, fanfarronería, quijotismo– se encuentran elevados en ellos a la quinta potencia, sin la solidez de los españoles. La guerra de guerrillas de México es la caricatura de la española.
Como contrapartida, hay que reconocer que los españoles no han producido un genio como Santa Anna.” Hay que recordar que Antonio López de Santa Anna fue un militar y politicastro mexicano en cuyo gobierno se perdió a Texas y se remató más de 100 mil kilómetros cuadrados; o sea un antiestadista que dominó la política mexicana un cuarto de siglo de siglo.
Por otro lado, en septiembre de 1847 en el Kommunistische Zeitschirift apareció un artículo donde Marx manifestaba su favoritismo hacia Estados Unidos y su esperanza de que este le arrebatara los territorios a un país salvaje y degenerado; ahora, este apunte es peligroso porque Marx hacía extensivo este reclamo (¿clasista, racista, etc..?) hacia Latinoamérica, territorios a los que, Hegel el creador del materialismo dialectico y que más tarde Marx tomara algunas ideas de él para su materialismo histórico, también despreciaba.
Por cierto, estas ideas eran también compartidas por Engels (amigo y mentor de Marx) quien prefería a los férreos y ponderados yanquis que a los ociosos y parias mexicanos.














